Proteger a los niños en invierno
Sara Mekler - Nutricionista a miércoles 30 de noviembre de 2005
En invierno los catarros, la gripe, las bronquitis crónicas, el frío y la falta de ventilación en los lugares cerrados, debilitan el sistema inmunológico de los niños. Por eso es importante fortalecer las defensas naturales del cuerpo con una alimentación muy variada repleta de vitaminas y de minerales.
La vitamina C protege contra las agresiones de virus y bacterias tonificando al organismo. Actúa directamente sobre el sistema inmunológico ayudando a las células a defenderse. Las frutas y verduras son muy ricas en vitamina C: los cítricos, el kiwi, la col, el brócoli, las espinacas, son ejemplos de alimentos que deben incluirse en la dieta por su contenido en vitamina C. El niño debería tomar un zumo de naranja fresco cada mañana antes de ir al colegio y verduras de temporada una vez al día.
El hierro y el magnesio ayudan a proteger contra el cansancio excesivo fortaleciendo el organismo. Para satisfacer la necesidad de hierro
es suficiente que el niño consuma una porción de carne o pescado una vez al día y legumbres dos a tres veces por semana. La absorción de hierro aumenta si en la misma comida se ingiere un alimento rico en vitamina C, por lo que una fruta de postre será la mejor opción. La deficiencia en
magnesio es rara porque está presente en muchos alimentos; las pipas, avellanas, almendras, nueces suelen gustar a los niños y son ricas en magnesio.
Los antioxidantes también aumentan las defensas del organismo. Es el caso de
la vitamina A, del
zinc y del
selenio. La
vitamina A está presente en las zanahorias, la calabaza, la batata, la espinaca, el tomate, la mantequilla, la margarina, el queso, el caqui, los orejones, los huevos, el hígado , el foie gras. El se encuentra en los mariscos, la carne roja y los cereales integrales. El selenio está presente en pescados grasos (el atún es rico en selenio), las verduras y los frutos secos. Una alimentación variada evitará deficiencias en cualquiera de estos nutrientes.
Las sopas en invierno son muy recomendables ya que no sólo aportan las vitaminas y minerales necesarios, sino que sacian el hambre e hidratan al organismo, lo que es muy importante porque a causa del frío los niños tienen tendencia a beber menos y hay que evitar que se deshidraten.
En general no es necesario aumentar el consumo de calorías en invierno porque si bien es cierto que el cuerpo consume energía extra para calentarse frente al frío, también lo es que los niños están más abrigados y se encuentran la mayor parte del tiempo en lugares recalentados. Si su hijo es activo y le gusta jugar y hacer deporte al aire libre, entonces sí debe aumentar su ingesta de pan, cereales y féculas porque le aportarán glúcidos, que son el combustible esencial para los músculos. El incremento de consumo de alimentos ricos en grasas en invierno sólo se justifica si su hijo hace deportes intensos al aire libre, como el esquí, el patinaje, snowboard, que requieren de mucha energía.
Si la alimentación de su hijo es variada y completa conseguirá fortalecer su cuerpo contra las agresiones propias del invierno y no será necesario que tome suplementos a no ser que se los prescriba su médico.
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