No sólo los diamantes nos deslumbran
Transitions a lunes 29 de mayo de 2006
Cuando pensamos en que algo nos puede deslumbrar se nos vienen a la cabeza cosas como un diamante o un espejo, pero hay otras que también nos pueden deslumbrar y que son perjudiciales para nuestra salud como los rayos del sol
La mayoría de nosotros tendemos a pensar que las gafas sólo son necesarias para aquellos casos en los que se sufra algún tipo de problema de visión como la miopía, la hipermetropía o la presbicia. Pero hay otros muchos factores que afectan a nuestra calidad visual e incluso a nuestra comodidad visual que no tenemos en cuenta y que se deben, principalmente, a factores externos que podemos controlar de forma voluntaria.
Uno de los factores externos más comunes y más claros es el deslumbramiento que sufren nuestros ojos por distintos motivos como el sol, la luz de una bombilla excesiva, el encuentro con un coche que lleva los faros encendidos y viene de frente… A lo largo del día vivimos varias veces algunas de estas situaciones, quizás ya algo cotidianas y a las que no damos excesiva importancia, pero la tiene y puede dañar de forma considerable nuestra visión sin darnos cuenta. Huesos y Té contra el deslumbramiento
A lo largo de la historia, hemos intentado proteger nuestros ojos de los rayos del sol. Los esquimales, por ejemplo, utilizaban huesos de ballena con unas pequeñas aberturas con el fin de disminuir el deslumbramiento que producía el hielo en sus ojos a la hora de cazar o pescar sus alimentos, o los chinos, que inventaron el Tcha Chi unas lentes hechas de té de color marrón también con el fin de protegerse de la luz solar.
Todos los días pasamos de un espacio cerrado, como puede ser nuestra casa o incluso la oficina, al exterior. Cuando realizamos este acto, nuestros ojos deben acostumbrarse al cambio de luz que reciben. Cuando éstos reciben un cambio brusco de luz, aparece una gran mancha negra ante nosotros que nos impide ver de forma clara incrementando la sensación de incomodidad que produce el deslumbramiento en nuestros.
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