Otras lesiones frecuentes, sobre todo por el empleo de botas de caña baja, que transladan la fuerza del impacto a la pierna.
Las más frecuentes son las fracturas de tibia, ya que el otro hueso de la pierna, el
peroné no transmite la carga hacia la pierna, siendo fundamentalmente un apoyo para la inserción de los músculos.
La práctica y entrenamiento adecuados, el calentamiento previo a la realización del deporte y el dejar de practicarlo antes de que los músculos se cansen son los aspectos preventivos más importantes.
La nieve primavera facilita estas lesiones por su tendencia a "clavar" los esquís durante los giros.
Las fracturas de tibia son lesiones importantes, que producen desplazamiento de los fragmentos,
impotencia funcional absoluta y dolor intenso.
La extremidad debe inmovilizarse hasta llegar a un hospital, donde se procederá al tratamiento definitivo.
La tibia es un hueso relativamente poco vascularizado, por lo que sus fracturas tardan en curar.
El mecanismo más frecuente es el
choque directo contra una superficie, siendo también frecuente su aparición cuando el tobillo queda muy sujeto y la caña de la bota hace palanca sobre la tibia.