Las personas pueden reducir su riesgo de padecer patologías cardiacas con sólo 2 horas de preparación física a la semana. Existen estudios que demuestran que una actividad física tan sencilla como caminar, nadar o correr a pequeñas intensidades hace que el riesgo de ataques cardiacos sea un 60% menor. Lo mismo ocurre en las personas que tienen unos consumos máximos de
oxígeno más altos. En 1992 la Asociación Americana del
Corazón añadió la falta de ejercicio a la hipertensión, el tabaquismo y la hipercolesterolemia como factores de riesgo de
cardiopatía coronaria.
A nivel del
Aparato Locomotor:
- Reduce el estrés sobre las distintas partes del Aparato Locomotor.
- Mantiene un buen nivel de fuerza y resistencia muscular.
- Mantiene una buena flexibilidad y elasticidad e impide la aparición de rigideces.
- >Mantiene una buena capacidad de coordinación y equilibrio.
- En edad de crecimiento estimula el desarrollo y crecimiento.
- Retrasa la disminución de la capacidad musculoesquelética que aparece por encima de los 60 o 65 años.
- Detiene e invierte el deterioro físico provocado por el sedentarismo.
- Frena o retrasa la aparición de osteoporosis.
- Es importante en la prevención de cervicalgias, lumbalgias y dolores articulares y musculares, en general.
Además, la actividad física también afecta al sistema inmunitario. El ejercicio intenso parece que podría debilitar el sistema inmune, posiblemente por el descenso en los niveles de glutamina. Moderada actividad puede ser, sin embargo beneficiosa para mantener un sistema inmune adecuado. Parece que los individuos que hacen ejercicio tienen menos riesgo de contraer
cáncer de
colon que los sedentarios.
Por otra parte, el ejercicio físico es beneficioso para la salud mental.