Dieta y ejercicio bajan hasta un 20 por ciento el nivel de colesterol
Almudena Rodado a jueves 20 de mayo de 2004
Más de 350 médicos de diversas especialidades se dan cita en Jaca (Huesca) para asistir al XIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Arteriosclerosis. José Puzo, presidente del encuentro, ha insistido en los beneficios cardiovasculares de la dieta y el ejercicio físico.
La nutrición y el ejercicio físico son los dos factores ambientales más importantes para reducir el riesgo de desarrollar arteriosclerosis y son capaces de modificar parámetros fundamentales de la enfermedad, como las lipoproteínas plasmáticas. La repercusión es tal que la modificación de los niveles de colesterol puede oscilar entre el 10 y el 20 por ciento, según las características de cada sujeto, y la reducción puede llegar hasta el 50 por ciento en algunos individuos. El beneficio de la dieta puede llegar, incluso, hasta los afectados por hipercolesterolemia de origen genético.
La importancia de la dieta en la arteriosclerosis tiene tal relevancia que la Conferencia Grande Covián, con la que se inaugura el congreso, dictada ayer por M. de Lorgeril, de la Universidad de Grenoble, en Francia, ha versado sobre los efectos de la dieta mediterránea en la enfermedad cardiovascular. El especialista galo ha expuesto las conclusiones de un ensayo dirigido por él en el que consiguió reducir la mortalidad en prevención secundaria. `La dieta mediterránea por sí sola reduce la mortalidad y la reincidencia en sujetos que han sufrido un infarto de miocardio´. Se considera dieta mediterránea aquélla en la que el consumo de grasas es reducido (la mayoría de la grasa incluida en la dieta es de origen vegetal) y la ingesta de frutas y verduras, elevada. Pero Puzo afirma que lo principal es emplear un mínimo de 20 minutos en la comida y que uno de los puntos fundamentales es evitar la comida rápida.
Sobre la actividad física subraya su importancia para la modificación del riesgo cardiovascular. Recomienda el ejercicio físico aeróbico, que no sea de resistencia, y que se practique como mínimo tres veces por semana para obtener beneficios ya que éstos no se manifiestan hasta que el ejercicio se convierte en crónico. Los fármacos son fundamentales en este contexto ya que su interacción con la dieta y el ejercicio provoca un efecto positivo equivalente a la suma de ambos efectos por separado. La mayoría de los especialistas coinciden en que los nuevos fármacos hipolipemiantes tienen un efecto superior al de la mera reducción de los niveles de colesterol sérico, extendiendo su acción hasta diversos parámetros biológicos.
El profesor José Puzo ha señalado que el colesterol no es el único marcador para evaluar el riesgo cardiovascular; también son válidas la homocisteína, la proteína C reactiva o la lipoproteína, aunque considera al primero como el más importante. Destacó, además, que `esta reunión tiene como objetivo ofrecer un foro de debate adecuado a todos los grupos de investigación españoles en arteriosclerosis, aunque también tiene cabida la discusión de los ensayos presentados por otros autores internacionales´.