Con este nombre se denomina aquella patología del pie que se refleja con dolor intermitente o constante en la parte plantar del pie antes del pliegue de los dedos.
Es una problemática muy frecuente que va asociada a numerosas patologías del pie bien sean congénitas o adquiridas.
Los tratamientos pueden ser conservadores o quirúrgicos.
Tratamientos conservadores
- Los estudios podológicos desde el punto de vista biomecánico.
- Las ortésis (plantillas) compensatorias o correctivas según cada caso.
- Las ortésis de silicona para paliar y proteger las deformaciones digito-metatarsales.
- La indicación de los calzados más adecuados.
Tratamientos quirúrgicos
En la actualidad las técnicas de mínima incisión o la llamada
cirugía percutánea, la artroscópica etc. Ofrecen posibilidades de corrección quirúrgica, con tiempos cortos de recuperación, así mismo la
cirugía convencional sigue aplicándose en aquellos casos que esté indicada, según lo precise el paciente.
El uso de los calzados con ancho de antepié adecuado.
Evitar los tacones excesivamente altos es aconsejable unos 3 cms. Máximo, como uso habitual.
La aparición de dolor en las zonas metatarsales de forma esporádica es el primer aviso y debe consultarse al podólogo.
Su aparición es más frecuente en las mujeres y ello es debido al uso de calzados inadecuados (calzados con talones altos y punteras estrechas) de forma continuada y al mayor deterioro de los mismos por los embarazos,
menopausia etc.
Inicialmente se aprecia una callosidad localizada en una o varias de las cabezas metatarsales.

Con motivo de la presión que dichas cabezas efectúan sobre el suelo, la irrigación de esta
zona de piel se ve comprometida y dicha
isquemia provoca la muerte celular con la aparición de las células muertas (callosidades), así podemos entender que las callosidades son infartos dérmicos por
isquemia compresiva.
En muchas ocasiones cuando la metatarsalgia es de los radios centrales, suele coexistir con el dedo en supraductus (montado) o infraductus (por debajo) del metatarsiano afecto
El hundimiento de los metatarsianos centrales o la anomalía anatómica en la longitud de los mismos produce sobrecargas puntuales que también nos lleva a padecer dicha patología.
El dolor se manifiesta con mayor intensidad en el momento de impulsión del paso que es cuanto el antepié efectúa su mayor contribución en fuerza en la marcha, carrera o salto.

También es motivo de metatarsalgias los pies que presentan hallux valgus (juanete) ya que al tener un primer metatarsiano corto, la impulsión recae preferentemente sobre los metatarsianos 3º y 4º.
Toda anomalía en el repropie como: Cavos, valgos, planos, comportan en sí un deficiente despegue del pié del suelo durante la marcha con la consiguiente aparición de metatarsalgias.
Enfermedades reumáticas que también producen degeneración de las articulaciones metatarso-falángicas (poli artritis,
psoriasis etc.)

Referente a primer dedo (dedo gordo) que se observa de forma individual por sus características propias y autosuficiencia mecánica, tendremos como más importantes las degeneraciones de la articulación por artrosis, enfermedades reumáticas, traumatismos etc. Y también las anomalías de los husos que lo estabilizan llamados sesamoideos.