Aunque básico, es fundamental hablar del aseo y cuidado personal, este es relevante en todas las relaciones interpersonales que establecemos. Socialmente hay establecidas unas normas de limpieza. No cumplirlas tiene un coste, el aislamiento social. Todos hemos conocido a esa chica o chico del que todo el mundo se aparta por su pestilente olor, posiblemente ellos nunca lo sepan, pero están incumpliendo los mínimos requisitos para moverse en sociedad. Salir a la calle en estas condiciones es la peor forma de seducir.
Además del aseo personal hay que tener en cuenta la apariencia física que tenemos, nuestra ropa, peso, peinado, maquillaje, .. Todo ello es nuestra "carta de presentación", ella determina claramente al tipo de personas que vamos a gustar. .
Salir a seducir implica arriesgarse a recibir un no, intentar seducir no es sencillo, es una tarea donde nos arriesgamos a que nos den calabazas, y por lo tanto a que sufra nuestro orgullo y autoestima.
Hay que tener en cuenta que:
- Intentar seducir nos lleva a veces al rechazo explícito de la otra persona, pero sin el intento nunca habría acercamiento.
- No arriesgar es perder oportunidades. Esto no quiere decir "tirarse a la piscina", sino valorar estratégicamente las posibilidades y atacar por el flanco.
- Cuando nos acercamos a alguien, es muy importante presentarse como una persona valiosa, segura de sí misma. Esto no significa ser un presuntuoso que se cree el rey de la creación, pero ir de desvalido e inútil genera compasión, no pasión.
COMUNICAR
El seductor o seductora sabe ante todo comunicar. Si estamos intentando seducir a un desconocido, es conveniente hablar de temas poco transcendentes, temas de actualidad, hay que ser divertido y ocurrente. Pero cuidado, si no eres muy gracioso no lo intentes, no empieces a contar todos los chistes de Jaimito que te sabes, porque no hay nada más ridículo que Sean Connery ligando a lo Jim Carrey, los dos pueden seducir, pero manteniendo su estilo.
Poco a poco la conversación será un poco más comprometida, pero sigue el hilo de la misma.
ESCUCHAR
Cuando mantenemos una conversación, estamos tan concentrados en lo que vamos a decir que olvidamos prestar atención a lo que nos dicen.
Para seducir a alguien no hay nada como que sienta que es importante para nosotros, que nuestra atención esta a su servicio, sin ser empalagosos.
Estar atento a lo que dice, asentir con la cabeza y responder y opinar a colación de lo que ha dicho es infalible.
Dar mensajes exclusivos para el otro, dándole a entender, que sólo él/ella nos importa.
SER ENIGMÁTICOS
Seducir es mantener cierto misterio, es dejar expectante al otro. Hay que mantener cierto magnetismo que provoque en la otra persona la curiosidad por saber más de tí.
Es bueno dar al otro información de nosotros, pero no debemos contarle toda nuestra vida con pelos y señales, ni estar a su entera disposición siempre. Si cometemos estos errores no le hará falta irnos descubriendo poco a poco, no despertaremos de esa forma mucho interés.
La gente valora lo que le cuesta obtener, por lo que hay que mostrarse inaccesible, pero no inalcanzables. En este caso el otro abandonará el campo de batalla y nos quedaremos solos y con nuestro misterio por descubrir.