Los genes afectarían la percepción del dolor
Reuters a miércoles 25 de octubre de 2006
Las personas que aseguran ser menos sensibles que otras al dolor estarían diciendo la verdad, ya que un grupo de investigadores dijo el lunes que descubrió un gen que parece afectar el modo en que las personas sienten malestar.
Ensayos con ratas mostraron que bloquear la elevada actividad de ese gen después de una lesión nerviosa o inflamación podría prevenir el desarrollo del dolor crónico, un hallazgo que apunta a posibles modos de fabricar nuevos medicamentos contra el dolor.
Estudios en voluntarios demostraron que alrededor de un cuarto tenía la variante genética que los protege de cualquier forma de dolor.
En tanto, el 3 por ciento de esos voluntarios portaba dos copias mutadas que los convertían en personas increíblemente insensibles al dolor, informaron los investigadores en la revista Nature Medicine.
"El estudio demuestra que heredamos la medida en la que sentimos el dolor, tanto bajo condiciones normales como luego de un daño al sistema nervioso", dijo el doctor Clifford Woolf del Hospital General de Massachusetts y la Escuela Médica de Harvard en Boston, quien condujo la investigación.
Sólo en Estados Unidos, alrededor de 40 millones de personas, o casi uno de cada cinco adultos, sufren de dolor crónico.
El gen afectado es el llamado GCH1, que codifica una enzima denominada GTP ciclohidrolasa, la cual en ocasiones es necesaria para producir un químico conocido como tetrahidrobiopterina o BH4.
"Nuestros resultados nos dicen que la BH4 es una molécula productora del dolor. Cuando aumenta, los pacientes experimentan dolor, y si no está elevada, tendrán menos dolor", expresó Woolf en un comunicado.
"Los datos también sugieren que los individuos que dicen sentir menos dolor no son estoicos sino que heredaron una maquinaria molecular que reduce su percepción del dolor. Esta diferencia no es consecuencia de la personalidad o la cultura, sino de distinciones reales en la biología del sistema nervioso", añadió el experto.
Los investigadores evaluaron a 400 personas saludables y encontraron que los voluntarios con dos copias de la variante protectora del gen fueron menos sensibles al dolor durante las pruebas.
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