El preparar comidas bajas en grasas y calorías no equivale a renunciar a un aporte adecuado de sustancias nutritivas. Con muy poco trabajo podemos llevar una dieta concentrada de componentes saludables y protectores.
Debemos aumentar la presencia de frutas y verduras en la dieta cotidiana con la misión de reducir el riesgo de sufrir numerosas enfermedades derivadas de una mala nutrición. Unas cucharadas de yogur, leche o derivados de soja bastan para convertir el plato más común y sencillo en un manjar sano y nutritivo. Estos alimentos aportan elementos nutritivos que sacian y evitan que se consuman calorías vacías, como las de los dulces, que solo aportan energía momentánea y engordan pero no alimentan.Para mantener la salud y el bienestar, los médicos aconsejan reforzar la dieta con alimentos vegetales, "unos toques de verde", que contienen todos los nutrientes que necesita el ser humano para llevar una vida saludable.
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