El examen vaginal se efectúa de modo rutinario como parte de las comprobaciones regulares.
Suele realizarlo el médico para la revisión ginecológica rutinaria o cuando sospecha que sufre un trastorno ginecológico o que está embarazada.
La vagina se mantiene abierta con un espéculo, mientras se toman algunas células de
cérvix con una espátula, que luego se examinan en el laboratorio.
Se dice que la prueba es negativa cuando las células son normales, y positiva, en el caso contrario.
Si hay dudas, la prueba se repite varios meses después hasta que se obtengan resultados definitivos.
El médico se encargará de que reciba el tratamiento necesario si son positivos.
Si desea más información, visite la página del
Cáncer de
cérvix en nuestra GUÍA DE ENFERMEDADES.
El médico inserta dos dedos en la vagina y comprime la parte inferior del
abdomen con la otra mano, en busca de una anomalía.
El procedimiento es indoloro si usted no está nerviosa.
También le harán
análisis de frotis cervical, o prueba de "Pap", que se lleva a cabo por lo menos cada cinco años (por lo regular más a menudo), para localizar anormalidades que pueden causar
cáncer del cérvix.