Los espermatozoides son células diminutas, semejantes a renacuajos, que son producidas por los enmarañados tubos seminíferos de los dos testículos.
Se desplaza desde estos al
epidídimo y, posteriormente, al vaso deferente y las vesículas seminales, donde se almacena hasta la eyaculación.
El encuentro o fertilización del óvulo por el
espermatozoide ocurre en la trompa de
Falopio poco después de la ovulación.
Sólamente un espermatozoide, de los millones eyaculados en el acto sexual, fertiliza el óvulo.
El núcleo del
espermatozoide se une al del óvulo, y se inicia el proceso de división celular.
Cuando el óvulo es fertilizado por un espermatozoide, empieza a dividirse, y pasa al útero por la trompa de Falopio.
Las células se dividen en pocas horas, mientras el óvulo fertilizado se desplaza por la trompa de
Falopio hacia el útero.
La masa celular se adhiere a la pared uterina unos siete días después de la fertilización.
La mujer tiene dos ovarios, uno a cada lado del útero, que contienen muchos miles de óvulos inmaduros. Llegada la pubertad madura, por lo general, uno al mes en uno de los ovarios.
El óvulo madurado y unas 100 celulas que lo rodean y nutren forman lo que se llama un folículo. Éste está lleno de líquido y sobresale del ovario.
Hacia la mitad del ciclo menstrual, el
folículo revienta y el óvulo maduro es expelido (ovulación) y enviado a la entrada de la trompa de
Falopio cercana.