Consiste en el estrechamiento del canal medular en un segmento concreto disminuyendo el espacio disponible para la médula y la raíz espinal.
El
scanner permite detectar el estrechamiento del canal medular. La resonancia magnética también lo detecta y permite observar mejor la eventual compresión nerviosa.
Las pruebas neurofisiológicas permiten comprobar que existe compresión nerviosa, evaluar su eventual efecto y hacer el seguimiento de su evolución.
Si la
estenosis espinal no provoca compresión nerviosa, no debe hacerse nada.
Está indicado plantearse la
cirugía cuando el grado de compresión nerviosa empeora progresivamente. Para valorarlo de forma detallada se estudia la evolución del estado del nervio, haciendo dos electromiogramas con un
período de 3 meses de intervalo entre ellos.
Sin embargo, la
estenosis espinal suele aparecer en personas mayores y es necesario valorar los riesgos y los beneficios esperables de la
cirugía en función de cada caso. Algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible establecen que:
- La
cirugía no debe plantearse si se puede llevar una vida aceptablemente normal, salvo que se afecten los nervios que controlan los esfínteres, lo que hace que el paciente pierda el control de la emisión de orina o heces.
- La decisión de operar o no la
estenosis espinal depende de la elección del paciente, su estilo de vida, la existencia de otras enfermedades y los riesgos de la
cirugía en su caso.
- Se desaconseja explícitamente adoptar la decisión de operar o no en función del grado de estrechamiento que muestre la Resonancia. Debe ser el grado de limitación funcional -y no la imagen de mayor o menor estenosis- la que justifique la decisión.
- Se desaconseja explícitamente operar en los tres primeros meses de síntomas.
Si la deformación progresa puede ir aumentando el grado de compresión nerviosa. A consecuencia de ello:
-puede acortarse cada vez más la distancia que le paciente puede andar,
-pueden llegar a comprimirse los nervios que controlan la musculatura, haciendo perder la fuerza en las piernas.
El estrechamiento del canal medular no provoca dolor ni ningún problema si ninguna estructura nerviosa es comprimida.
Si se llega a haber compresión, el paciente no nota dolor si está flexionado hacia adelante -por ejemplo, al estar sentado-, puesto que en esa postura separa las láminas de las dos vértebras que forman la articulación facetaria y descomprime la estructura nerviosa. Sin embargo, al andar aparece un dolor en las piernas -y no en la
zona de la columna vertebral- que va aumentando hasta obligarle a sentarse de nuevo: es la denominada "pseudo-claudicación intermitente".
Habitualmente se debe a la invasión del canal medular por la deformación de los huesos que forman la articulación facetaria. Además, en algunos sujetos el canal es más estrecho de lo normal, lo que facilita que se compriman estructuras nerviosas. La estrechez del canal no tiene ninguna importancia si esa compresión no se produce.