El 53 por ciento de la población española desearía más información sobre los medicamentos de prescripción
Almudena Cortés, Canal Salud, Madrid a lunes 16 de junio de 2003
Un estudio revela que los españoles consideran que la información que reciben de los profesionales sanitarios sobre los fármacos no es suficiente, y más de la mitad de la población desea que esa información llegue también por otras fuentes, como la industria farmacéutica.
El 53 por ciento de la población española desea recibir más información sobre los medicamentos de prescripción a través de fuentes diferentes a los profesionales sanitarios, según el estudio "La información de medicamentos dirigida a la población general" desarrollado por el Grupo Health Outcomes Research Europe, y en el que han participado 1.069 personas de todas las Comunidades autónomas. Los ciudadanos justifican su deseo de obtener una mayor información por un lado, por disponer de más información que la ofrecida por el médico, que consideran insuficiente, y por otro, para poder contrastar esa información con el propio médico.
El tipo de información que interesaría a la población se basa fundamentalmente en los objetivos del tratamiento, la posología y pauta de administración, posibles efectos adversos, el funcionamiento de los fármacos y los beneficios de los mismos. El 45 por ciento de la población considera a la industria farmacéutica como una fuente alternativa de información, siendo los jóvenes los que más a favor están de la liberalización de este tipo de información. En España el prospecto es aún la primera fuente de información para los pacientes, pero en muchos casos el lenguaje técnico empleado en ellos se convierte en una barrera para su comprensión. Otras fuentes consultadas son los familiares o amigos o la prensa especializada, mientras que fuentes como Internet o asociaciones de pacientes no son todavía muy utilizadas.
Los ciudadanos matizan que esa información debería estar evaluada y controlada por las autoridades sanitarias, y que llegara a la población por escrito, mediante folletos que podrían ser distribuidos por el personal sanitario, farmacéutico o asociaciones de pacientes. Lo importante sería que con esa información se resolvieran los problemas o dudas que puedan surgirle al paciente en el momento de tomar un medicamento con un lenguaje coloquial y asequible a todos los niveles, algo muy importante ya que, un paciente bien informado se convierte en un usuario mucho más eficaz y más prudente en el uso de los recursos sanitarios.