La primavera no siempre la sangre altera
Andrea Calvo a viernes 24 de marzo de 2006
Con la llegada de la primavera, el tiempo mejora, los días comienzan a ser más largos y la luz del sol más intensa, las calles se hacen más coloridas gracias a las flores que empiezan a salir, pero nuestro cuerpo a veces parece resistirse a acompañar a todo este festival de color y vitalidad y lo único que nos pide es descanso y relax. La astenia primaveral es la causante de que el paso del gris y frío invierno a los tan esperados días primaverales se nos haga cuesta arriba.
La astenia primaveral es un trastorno que surge con la llegada del buen tiempo, está causada por una disminución de betaendorfinas en el plasma, sustancias que regulan el sistema bienestar-malestar, que al alterarse produce una sensación de decaimiento y agotamiento.
Una de cada diez personas sufre en mayor o menor medida astenia primaveral. De hecho, se calcula que una de cada cinco consultas ambulatorias de medicina general o internas están motivadas por la astenia.
La astenia es una sensación de debilidad y falta de vitalidad generalizada, tanto física como intelectual, que reduce la capacidad para trabajar e incluso realizar las tareas más sencillas.
Curiosamente, no aparece después de realizar un gran esfuerzo, como sería lo normal, sino que se manifiesta cuando desarrollamos aquellas actividades que marcan nuestro día a día, incluso las más sencillas. Es más, la astenia puede manifestarse de forma constante, sin que se haya realizado ningún tipo de esfuerzo.
Se desconocen las causas
La llamada astenia primaveral es la que afecta a un mayor número de personas. Todas ellas presentan claros síntomas de fatiga durante esta estación. Las causas de este fenómeno no se conocen con exactitud pero se cree que pueden estar relacionadas con el cambio climático o, en las personas propensas, con los procesos alérgicos tan frecuentes en esta época del año.
El aumento de la temperatura y el cambio horario pueden provocar somnolencia, irritabilidad, cansancio y apatía, síntomas que son propios de la astenia primaveral, además de un debilitamiento corporal inusual a la hora de realizar las actividades cotidianas de todos los días.
Con la llegada del calor los afectados, además, sienten abatimiento y tristeza como resultado de la angustia que les produce afrontar una nueva fase.
Ejercicio moderado y una dieta energética
Durante este periodo es posible que aparezcan etapas de insomnio combinadas con episodios de terrible somnolencia. La cama suele ser un buen refugio para las personas con astenia, pero no debe abusarse de ella.
A las personas que compartan estos síntomas se las recomienda dormir todo el tiempo necesario, pero esta no debe convertirse en su única actividad, sino que se debe encontrar el equilibrio entre el descanso y la realización diaria de un ejercico moderado.
Así, para los casos leves de astenia se recomienda realizr un programa de ejercicios tales como pasear, al menos durante 45 minutos, nadar, montar en bicicleta, bailar o practicar cualquier otra actividad que relaje el cuerpo o la mente.
Todo esto se debe combinar con una alimentación rica en verduras, hortalizas, frutas (plátanos, kivis, cítricos…) y frutos secos, todos ellos alimentos destinados a ayudarle a afrontar la crisis.
Afecta sobre todo a mujeres
La edad de mayor incidencia de la astenia primaveral se sitúa entre los 20 y los 50 años y afecta especialmente a mujeres, que muchas veces reciben el diagnóstico de depresión, anemia o cualquier otra enfermedad sin poder definir muy bien el cuadro.
Este tipo de astenia, de carácter leve, da lugar a síntomas poco alarmantes y de corta duración, remitiendo al cago de unos días sin precisar tratamiento alguno.
En el caso de no desaparecer en pocas semanas, lo más conveniente es acudir al médico para obtener un diagnóstico preciso.
Más Sobre: