El Síndrome de Piernas Inquietas es el desorden neurológico más común que existe y, sin embargo, es el más desconocido
Andrea Calvo a viernes 28 de abril de 2006
Hasta el día de hoy, se ha celebrado en Barcelona estos días el 5º Simposio Internacional sobre Piernas Inquietas. Una enfermedad prácticamente desconocida por la mayor parte de la sociedad, pero que afecta a más de 12 millones de personas sólo en Europa y EEUU.
El Síndrome de Piernas Inquietas es un desorden neurológico común caracterizado por una incontrolable necesidad de mover las piernas, habitualmente acompañado por desagradables y a veces dolorosas sensaciones en las piernas durante la tarde y la noche, lo que causa dificultad para conciliar y mantener el sueño.
Algunas de las sensaciones desagradables que se experimentan se suelen describir como si algo- como un insecto o un animal pequeño- se deslizara por las piernas, hormigueo, sensación de quemazón y frío, tirantez o dolor.
Estas sensaciones suelen producirse en la zona de la pantorrilla, pero pueden afectar a cualquier parte de la pierna, desde el muslo hasta el tobillo. Una o ambas piernas pueden estar afectadas. Las personas con SPI tienen una necesidad irresistible de mover la extremidad afectada cuando se producen esas sensaciones.
Según el Dr. Diego García-Borreguero, máxima autoridad mundial en la materia, existen síntomas que pueden facilitar la identificación de este trastorno tanto por parte de los especialistas como de los propios pacientes.
Intensa necesidad de mover las piernas, inicio o empeoramiento de los síntomas con el reposo, los síntomas aparecen o empeoran por la tarde o noche, con el movimiento se intenta aliviar los síntomas.
Según este especialista, si se manifiestan de manera clara tres de estos cuatro síntomas se puede tener la práctica seguridad de sufrir este síndrome.
Problemas de sueño
Este trastorno de tipo neurológico afecta muy especialmente la calidad del sueño, ya que a las personas con SPS les resulta difícil quedarse dormido, lo que provoca que la falta de sueño resultante y la baja calidad de éste acaben dando lugar a somnolencia diurna y comprometan el rendimiento laboral.
El Síndrome de Piernas Inquietas es una de las causas más frecuentes de insomnio en personas de más de 45 años (mayor cuanta más edad) y, al mismo tiempo, una de las más ignoradas tanto por los propios pacientes como por los médicos que les atienden. La difícil relación entre este síntoma en las piernas y el insomnio, dificulta que el paciente lo cite en la entrevista médica.
Pese a lo que comúnmente se ha creído, el SPS es una enfermedad frecuente. De hecho, es una de las patologías del sueño más comunes. Diversos estudios epidemiológicos realizados a lo largo de la última década han situado su prevalencia en la población adulta entre el 5 y el 10%, alcanzándose un 31% en pacientes que, adicionalmente, sufren Fibromalgia.
Se calcula que sólo en Europa y EE.UU. sufren este síndrome unos 12 millones de personas de las que tan sólo un pequeño porcentaje estarían bien diagnosticadas.
Según un estudio presentado por el Dr. Julian Spinks, médico de familia de Court View (Reino Unido) realizado en 5 países europeos sobre una población de 23.052 personas, un 10% manifestó tener síntomas del SPI (2.223 personas) que en la cuarta parte de los casos (551) suponía un severo impacto sobre la calidad de vida al aparecer los síntomas dos veces por semana. De ellos, el 88% estaban diagnosticados y tratados como problemas de sueño, y tan sólo un 12% apareció bien diagnosticado y tratado.
Entre los datos más llamativos figura el hecho de que lo más habitual es que los pacientes necesiten un mínimo de 30 minutos para conseguir conciliar el sueño, hecho que sucede en un 68% de los casos. No obstante, algo más de la cuarta parte, el 32% de los pacientes necesita un mínimo de 60 minutos para conseguir iniciar el sueño. El 60% de los pacientes manifestó además despertarse 3 ó más veces cada noche y cuando conseguir conciliar el sueño no alcanzaban los estadios más profundos por lo que el descanso no era de calidad. Además, estos enfermos pueden llegar a realizar entre 30 y 40 movimientos involuntarios cada hora durante la noche.
La dopamina, la única pista
El SPI es un transtorno neurológico que no está causado por factores psiquiátricos o estrés, aunque pueden afectar a su evolución. Según explicó el Dr. Diego García Borreguero, del Instituto de Investigaciones del Sueño, la dopamina, que es una molécula clave para la comunicación entre las neuronas juega un papel importante en ello.
Estudios con resonancia funcional, han puesto de manifiesto una disminución de la Dopamina (un neurotransmisor) a nivel de los receptores D2, también se han reportado algunos hallazgos con deficiencias en los receptores gabaminérgicos.
Esta es la razón por la que un agonista de la dopamina, pramipexole, se acaba de convertir en el único tratamiento aprobado con esta indicacion, al mostrar efectividad sobre el amplio abanico de síntomas que ofrece este desorden. Hasta ahora, existían opciones de tratamiento limitadas para aliviar los síntomas de la enfermedad, pero no aliviaban todos los síntomas y causaban un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes.
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