Mayor supervivencia en niños sometidos a trasplante de hígado si se realiza con un donante vivo
Julia Ruiz a lunes 16 de mayo de 2005
Un estudio del Centro Médico de la Universidad de Vandervilt en Estados Unidos revela que los injertos de hígado que proceden de donantes vivos en niños que necesitan un transplante de hígado aumentan las posibilidades de supervivencia. El estudio se publica en Archives of Surgery.
En los casos de donación de un injerto de hígado de un donante vivo a un niño se realiza ya que los transplantes de pequeño tamaño y la escasez de órganos hacen necesaria la búsqueda de otras alternativas. En estos transplantes el donante adulto puede regenerar el hígado por lo que se injerta una pequeña parte en el niño.
El tamaño del niño hace posible que un injerto sea eficaz, aunque el donante sano tiene unos riesgos a los que se expone.
Desde el año 1987 hasta el año 2004 se realizó en Estados Unios una base nacional de datos de transplantes de hígado para establecer las conclusiones sobre las variables que determinan el éxito o el fracaso de los transplantes de hígado.
Se analizaron 8.771 trasplantes de hígado que se habían realizado en casos en los que la enfermedad estaba en estado avanzado en niños. El 80 por ciento de los casos recibieron un transplante de hígado que provenía de una persona fallecida y un 8 por ciento recibió el transplante de un injerto de donante vivo.
De todos los transplantes 3.107 casos no tuvieron éxito. El 43 por ciento de niños en los que el transplante no tuvo éxito murieron, y el 57 por ciento recibió un nuevo transplante. En el caso de los injertos de hígado procedentes de donantes vivos el fracaso fue mucho menor con un 27 por ciento de casos que no tuvieron éxito.
Más Sobre: