Españoles demuestran que el gen "Snail" hace resistentes las células cáncer
EFE a miércoles 09 de junio de 2004
Un equipo de investigadores dirigidos por Angela Nieto, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha demostrado que una familia de genes, denominada "Snail", confiere a las células cancerígenas resistencia a su destrucción.
El trabajo, en colaboración con la investigadora de la Universidad Complutense de Madrid Isabel Fabregat, acaba de publicarse en la revista científica
Genes and Development y tiene importantes implicaciones para saber del comportamiento tanto de las células embrionarias como de las del cáncer, con lo que abre nuevas expectativas en el tratamiento de esa enfermedad.
Angela Nieto explica que "el trabajo abre importantes expectativas en el tratamiento del cáncer", y en concreto, en el conocimiento sobre el proceso de malignización tumoral que resulta en la formación de metástasis. Su trabajo muestra que "Snail", además de posibilitar que las células se muevan, es el factor que las mantiene vivas. En el artículo se explica que, si bien "Snail" actúa de forma natural y beneficiosa durante el desarrollo embrionario, puede activarse patológicamente durante la edad madura, facilitando a diversos tumores la capacidad de formar metástasis y confiriendo a sus células resistencia a la destrucción.
El equipo de Angela Nieto, que lleva doce años trabajando en el aislamiento y la caracterización de este tipo de genes, ya había demostrado que la principal función de "Snail" era inducir el movimiento de las células desde su lugar de origen a otras zonas, a veces alejadas.
Este proceso ocurre de forma natural durante el desarrollo embrionario, siendo el responsable de que se formen diversos componentes del sistema nervioso, los músculos y los huesos. El fenómeno ocurre igualmente durante la diseminación de un tumor, siendo también los genes "Snail" los que se encargan de este proceso, que puede ser fatal.
Para la formación de los tejidos y de las metástasis se necesita que las células, embrionarias o tumorales, lleguen a su destino, por lo que han de asegurarse su supervivencia en el camino.