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Síndrome de clase turista

Julia Ruiz a jueves 22 de julio de 2004

Avion Cuando uno ha planeado sus estupendas vacaciones y ha decidido marcharse a otro lugar, cuando viaja visitar a familiares o amigos o simplemente cuando lo hace por trabajo y necesita coger un avión, lo último que se plantea es que pueda llegar a padecer el síndrome de clase turista. El síndrome consiste en una acumulación de coágulos de sangre producida por la inmovilidad que sufre el viajero durante un viaje de larga duración, especialmente si viaja en avión puesto que la presurización de la cabina facilitaría más aún una trombosis venosa.

El síndrome de clase turista puede llegar a ser mortal porque los coágulos de sangre pueden desplazarse a través de las venas del pulmón y al corazón. Aunque se ha llamado Síndrome de la clase turista no tiene nada que ver con el tamaño de los asientos o las comodidades que existan. La circunstancia principal es pasar un gran número de horas sin realizar ningún movimiento y la presurización.

La relación entre el viaje y la trombosis no es tan alta, apareciendo en pacientes que tienen circunstancias de riesgo añadidas. Estudios recientes ponen en duda que el riesgo sea tan alto y manifiestan la posibilidad de realizar un vuelo sin problemas pasadas unas semanas después de haber padecido, por ejemplo, un infarto. Lo cierto es que sí se ha visto una relación por la aparición de los efectos unos días después de haber realizado el vuelo. En algunos casos sí se ha manifestado durante el vuelo o inmediatamente después pero eso depende de la formación del coágulo.

El riesgo es más importante en personas con antecedentes de trombosis, si sufren obesidad, si toman anticonceptivos, si padecen cáncer o si han sido sometidos recientemente a alguna operación quirúrgica.

No está bien estudiado pero tampoco descartado que pueda producirse en viajes cortos o en otros medios de transporte.

Para evitar la formación de pequeños trombos se deben dar paseos cada hora por el pasillo del avión y cuando esté sentado puede realizar ejercicios con las piernas a través de contracciones para facilitar la circulación.

El espacio que tiene para colocar las piernas no lo dedique para poner en ese lugar equipaje, coloque sus piernas lo más relajadas posible.

Evite, en lo posible, las bebidas alcohólicas y las que contengan cafeína por sus efectos diuréticos.

Desabróchese el cinturón y los cordones de los zapatos para estar más cómodo y elija prendas que no sean ajustadas para el viaje. Lleve medias o calcetines elásticos. Algunas investigaciones realizadas han demostrado que los sujetos que los llevaron no padecieron los síntomas y por el contrario, en sujetos que no los llevaron aparecieron síntomas.

En el caso de que desee dormir, no lo haga con las piernas cruzadas ni tome una postura forzada.

Los síntomas a través de los que se pueden manifestar son las insuficiencias respiratorias que aparecerían como consecuencia de un trombo que obstaculizara las venas al pulmón. Es preferible ponerse en contacto con un cardiólogo pero cualquier medico podría evaluar el síndrome

Por último, si ha escuchado que todo se soluciona tomando una aspirina antes del viaje esta afirmación requiere matizaciones. Lo cierto es que la aspirina se utiliza en tratamientos posteriores a accidentes cardiovasculares por sus efectos anticoagulantes, y se recomienda diariamente a personas con riesgo de padecerlo a partir de cierta edad pero una aspirina puede no ser suficiente para evitar la aparición de un trombo. Puede tomarla y realizar todas las recomendaciones convenientes para una buena irrigación sanguínea durante el viaje.    

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