Hipotensión: sentirse cansando en verano
Julia Ruiz a lunes 12 de julio de 2004
Nuestra tensión arterial varía constantemente debido a numerosos factores, uno de ellos es el verano, en el que la tensión arterial suele ser menor que en invierno
Con el calor, se produce vasodilatación para favorecer la pérdida de temperatura corporal siendo la bajada de la tensión arterial una de las consecuencias primeras.
A uno le surge la duda acerca de cual es la tensión ideal, pero la de cada persona es distinta y dentro de los valores de cada individuo, varía a lo largo del día. La tensión arterial sirve para impulsar a la sangre desde el corazón hasta sus diferentes puntos de destino en el organismo, a través de las arterias. Es un error pensar que la tensión se eleva por la actividad o que baja por la inactividad. La tensión arterial se mide en dos valores: uno máximo que mide la presión sistólica, la presión de las arterias bombeando sangre a su corazón y uno mínimo que mide la presión diastólica, cuando el corazón descansa entre cada latido. Un valor que pudiera parecer bajo para otras personas es el habitual el otras.
Durante el día la tensión arterial, al igual que otras funciones corporales, sufre muchas variaciones, formando parte de un ciclo. De madrugada la tensión arterial es más baja y posteriormente, en las horas del despertar matutino, la tensión arterial aumenta poniendo el cuerpo en marcha para el día. En estas horas matutinas, si la tensión arterial no está bien controlada, el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares es mayor pudiendo darse infartos y accidentes vasculares cerebrales.
En verano se producen circunstancias especiales en nuestra vida que pueden alterar la tensión haciendo que baje o que suba: por ejemplo, unas vacaciones pueden reducir la necesidad de tomar medicamentos en los pacientes hipertensos, pero podrían hacer que la falta de inactividad elevara la tensión de personas muy activas o que disfrutan de un trabajo vocacional y agradable al no realizar sus actividades habituales, sintiéndose en un periodo de aburrida inactividad.
El sitio en el que vivimos o el que elijamos para pasar nuestras vacaciones modifica nuestra tensión arterial ya que la altitud (montaña) favorece el aumento de la tensión arterial, mientras que las estancias a nivel del mar reducen la tensión arterial.
Si una persona se expone demasiado al sol en verano, si no repone los líquidos y sales intravasculares adecuadamente, puede sufrir una hipotensión muy grave o choque (shock) hipovolémico. Si en estas circunstancias se produce una vasodilatación general, por ejemplo por un esfuerzo inusual o un baño intempestivo, el resultado puede ser fatal, dando lugar a una grave hipotensión o choque (shock), que puede ser mortal, sobretodo si nos encontramos dentro del agua por el riesgo de ahogamiento. Por eso también que evitar el ejercicio físico a determinadas horas o cuando haga mucho calor, porque es un contrasentido el querer hacer ejercicio para tener una vida sana forzando a nuestro cuerpo y desequilibrándolo.
En verano con frecuencia, se pierde el apetito comiendo menos o Algo muy ligero. Al realizar una comida muy abundante se producen cambios selectivos del flujo de sangre hacia las vísceras abdominales, lo que influye en la tensión arterial, en parte aumentándola por aumento del flujo y en parte reduciéndola por acumulación sanguínea en el abdomen. Es recomendable entre las personas que sufren hipotensión que tomen zumos para que no baje tanto, como forma de ingerir líquidos y así de paso tomar algo frío que nos haga sentir mejor.
Para combatir esta desagradable sensación de cansancio y falta de coordinación que produce la tensión baja en verano, nada como cuidarse un poco y evitar los elementos que pueden provocar su caída.
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