Tengo otitis, doctor
Julia Ruiz a viernes 09 de julio de 2004
Otitis y piscina, dos términos que no deberían ir unidos, pero con frecuencia, es así. Suelen aparecer episodios de inflamación y dolor sobre todo en niños, que disfrutan mucho y muchas horas de la piscina, además de ser una enfermedad frecuente durante los primeros años de vida, estando estimado que un 80 % de los niños menores de tres años la ha padecido y un tercio de éstos ha tenido varios episodios de la enfermedad
Pero no todos los dolores de oído son iguales ni tienen las mismas consecuencias. Es una enfermedad que debe tener especial seguimiento porque puede provocar y lesiones en el oído irreversibles pérdida de audición.
La otitis aguda externa es aquella que se da sobre todo en nadadores y está caracterizada sobre todo por el picor y el dolor. Las molestias aumentan al masticar o al presionar el pabellón auditivo. Puede haber secreciones. Este tipo de otitis es fácilmente detectada por el médico que tomará las medidas oportunas, pero es importante señalar que hay que evitar que el agua penetre en el oído mediante el uso de tapones y no excederse en su utilización porque el uso de tampones continuado favorece la retención de humedad en el interior del oído. No está indicado el uso de bastoncillos porque lesionan el conducto auditivo externo.
El caso de la otitis media en bebés y niños se produce por la facilidad que tienen sus trompas de Eustaquio para obstruirse. Las Trompas de Eustaquio tienen la misión de drenar líquido y bacterias cuya presencia en el oído medio es normal. La infección también puede producirse por una herida en el oído externo aunque hay otros hechos que favorecen la obstrucción de las trompas de Eustaquio como pueden ser los resfriados, el humo, las alergias, o la sobreproducción de mocos y saliva durante la dentición.
Las infecciones de oído se presentan con más frecuencia en invierno y no son contagiosas, aunque con frecuencia, varios niños la padecen por el contagio de enfermedades que la favorecen como son los resfriados. Esto explica que haya otros factores de riesgo como son las guarderías, padecer otras enfermedades que favorezcan una bajada de defensas que posibilite el desarrollo de la infección…
En otros casos está demostrado que existen factores genéticos que hacen que haya familias completas que la padezcan. El hecho de que la lactancia del bebé sea menor a tres meses o que no haya sido amamantado también aumenta el riesgo.
En el caso de que la infección se complique puede aparecer fiebre, vómitos, diarrea, sensación de malestar general, fiebre y pérdida de audición. El oído puede supurar pus y se puede llegar a dar una perforación del tímpano.
La otitis media aguda puede hacerse crónica, o también llamada otitis media recurrente en los que se producen entre tres y cuatro infecciones entre el medio año y el año entero. Lo normal es que el médico trate la otitis con antibióticos y analgésicos para el dolor.
Es importante observar a los bebés, que manifiestan su dolor a través del llanto, pero los padres no deben confundir el hecho de que el niño se toque las orejas mientras llora con que tenga una infección de oído, porque está demostrado que muchos niños lo hacen sin padecer enfermedadeLa clave de la otitis está en no alarmarse excesivamente pero estar atentos cuando se manifiesten los síntomas de dolor en el oído, siendo muy importante en este caso que no se automedique y un profesional le realice una exploración para poder coger la enfermedad a tiempo y tratarla, con un poco de suerte entre 10 y 14 días habrá remitidos en el oído.
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