¡Mi cuello!
Julia Ruiz a martes 03 de agosto de 2004
Todo el mundo padece a lo largo de su vida un episodio de dolor cervical. El dolor en el cuello o rigidez cervical se puede producir en cualquier parte, ya sean músculos, nervios o las vértebras y los discos amortiguadores de entre ellas. También puede producirse por extensión del dolor de otras zonas cercanas del cuerpo como los hombros, la mandíbula y la parte superior de los brazos.
Lo normal es que el dolor se manifieste con rigidez en el cuello y dificultad para moverlo, especialmente hacia un lado. Se puede sentir entumecimiento, hormigueo y debilidad en el brazo, en la mano o en otra parte a causa de compresión de un nervio comprimido o por un disco desplazado que presione un nervio.
Cuando el dolor persiste y los episodios se dan con frecuencia es que hay algo que no va bien, ya sea un pinzamiento de los nervios o un error postural frecuente, el dolor puede llegar a ser tan molesto que hay que buscar el origen y darle una solución.
El dolor cervical más frecuente se produce por la tensión o distensión muscular que se da al realizar las actividades diarias. Las posturas responsables de este dolor, suelen ser las que se adoptan cl ver la televisión, cuando se lee, estar sentado y con el cuello torcido para estudiar durante horas, el ejercicio físico realizado con movimientos bruscos o una mala postura al dormir.
En algunos casos es el manifiesto de otras enfermedades como la fibromialgia (síndrome de dolor en todo el cuerpo) y artritis (reumatoidea u osteoartritis.
Cuando el dolor es moderado y se percibe claramente es cuestión de un error postural y que es de tipo muscular, se pueden realizar algunas indicaciones sencillas para mejorar la situación y evitar que el dolor persista.
Con la aplicación de frío-calor se puede mejorar bastante. Realizar ejercicios cervicales con movimiento lento, arriba y abajo, de lado a lado para estirar suavemente los músculos cervicales. Dormir en un colchón firme sin almohada o con una almohada especial para el cuello.
Para evitar la aparición de este dolor se pueden utilizar técnicas de relajación para evitar la tensión muscular provocada por el estrés en los músculos del cuello.
Escoger una buena postura al sentarse frente a un escritorio la mayor parte del día, manteniendo un apoyo en la espalda. El monitor del ordenador se debe ajustar al nivel de los ojos y en el caso de estar estudiando y tener libros o apuntes en la mesa, servirse de un atril para que también estén a la altura de los ojos. Cuando se van a efectuar largas jornadas en la mesa de trabajo, realizar estiramientos cada hora.
Aprender ejercicios de estiramiento para el cuello. El estiramiento se recomienda todos los días, especialmente antes y después del ejercicio .
A la hora de dormir, elegir una buena postura .El colchón debe ser firme, la almohada debe proporcionar un buen apoyo a la cabeza y si se puede dormir del todo sin almohada. A veces, no se puede evitar levantarse y tener un dolor cervical por las posturas adoptadas durante la noche, lo más importante es percibir cuanto antes el dolor y no permitir que se agudice.