El estreñimiento infantil
Inés Rojo Kunath, Canal Salud, Madrid a lunes 18 de marzo de 2002
El 2% de los niños españoles padece estreñimiento. Aunque no se trate de una cifra importante, hay que prestar mucha atención al problema, pues el niño afectado sufre muchas molestias.
La afección citada puede deberse a varias razones. En primer lugar estarían las causas relacionadas con anomalías en los ganglios nerviosos del intestino grueso. Otra explicación podría ser que en ocasiones el pequeño pierde más grasa de lo normal por el intestino. Una posibilidad más es que la ampolla rectal absorba más agua de lo normal. Las desavenencias descritas no son hereditarias.
Siempre es necesario asegurarse de que el niño no padezca ningún defecto ni enfermedad y para ello es recomendable efectuar una visita al pediatra en cuanto aparezca el estreñimiento.
Una vez que se hayan descartado la presencia de enfermedades hay que considerar la opción de la pérdida de grasa y para ello "se pueden dar leches con un contenido de grasas específico", indica el Dr. Tormo, Jefe del Servicio de Gastroenterología Infantil del hospital Vall de Hebrón de Barcelona. Esta leche se compone de ácido palmítico en posición dos del triglicérido.
También se puede recurrir a fórmulas lácteas con proteína hidrolizada y grasa MCT. Tampoco hay que olvidar la administración de medicamentos como los fármacos con pepsina y magnesio. Según el Dr. Tormo "la ingesta de líquidos y la introducción adelantada de zumo de naranja en los casos más leves" es asimismo de utilidad.
El estreñimiento se da ya en el recién nacido y es un proceso que dura normalmente de dos a tres días. Cuando el niño va creciendo y llega al año o a los dos años es bueno darle una dieta rica en fibras solubles e insolubles, además de "acostumbrarle a defecar cada día a la misma hora", subraya el Dr. Tormo.
En el escolar la causa más frecuente de estreñimiento es que en el colegio no se le permite ir al baño cuando tiene ganas y que le da asco utilizar los servicios. En esta situación el niño retiene las heces, la ampolla rectal reabsorbe agua y ello da lugar a unas heces duras. Esto ocasiona dolor al pequeño cuando va al servicio. "Entonces es cuando se produce un auténtico miedo solamente con pensar en ir al baño", señala el Dr. Tormo. Cuanto más se aguante el pequeño más duras se harán las heces, generándose un auténtico círculo vicioso.