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Cómo debe ser un menú escolar

Andrea Calvo a viernes 10 de marzo de 2006

Cómo debe ser un menú escolar Los nuevos hábitos familiares y las distancias entre el hogar y el colegio hacen que cada año miles de escolares de educación infantil, primaria y secundaria se tengan que quedar a comer en el comedor escolar. Esto supone que los casi 10.000 centros escolares que disponen de este servicio en todo el país juegan un papel importante en la salud y la educación nutricional de los niños y adolescentes.

La época escolar es una etapa decisiva para la adquisición de conocimientos y hábitos alimenticios, por lo que un menú escolar equilibrado constituye el mejor modo de introducir a los más pequeños en hábitos saludables relacionados con la alimentación, lo que les permitirá prevenir enfermedades que puedan aparecer en la edad adulta por una inadecuada alimentación en la infancia.

Los niños gastan mucha energía en el colegio, por lo que no se puede confiar únicamente a los padres su correcta alimentación para sobrellevar su actividad diaria, ya que a pesar de que estos siempre deben ser los máximos responsables de la salud de sus hijos, los niños españoles acuden una media de 165 días al año al comedor escolar, por lo que se hace evidente la importancia del menú diario de estos centros.

 El menú escolar supone entre el 30% y el 35% de las necesidades energéticas diarias de los más pequeños, por lo que no puede pasarse por alto su contenido que los padres habrán de complementar en casa con el desayuno y la cena.

Preparar el menú

Los menús escolares deben ajustarse a las recomendaciones dietéticas en cuanto a “raciones”, composición energética y nutricional de la edad preescolar y escolar. Deben ser variados y gastronómicamente aceptables y apetecibles. Los escolares, lejos del hogar y de la permisividad de algunos padres, han de habituarse a masticar y a degustar todo tipo de alimentos que de otra forma quizá se negarían a probar.

Estos menús deben ser distintos en función de la época del año. Así, en épocas de calor serán más recomendables las preparaciones más frescas y ligeras (ensaladas de arroz, pasta, patata, de legumbres, cremas frías), mientras que con el frío son más consistentes los que se sirven a mayor temperatura: potajes, cocidos, guisos…

Conviene que incluyan alimentos de temporada, sobre todo frutas frescas, hortalizas y verduras, alimentos básicos que deben servirse con mayor frecuencia en el menú.

Los errores más recurrentes que cometen estos comedores son los relacionados con las verduras; muchos de los colegios no suelen servir verdura como plato independiente en ninguno de sus menús. Además, aquellos que sí sirven verduras suelen recurrir siempre a purés o cremas, lo que no es suficiente ya que las verduras que consuman los escolares deben ser más variadas.

El pescado también suele ser un punto negativo en los menús escolares, ya que no se incluye con toda la frecuencia con que se debería y no suele haber variedad a la hora de servirlo (casi siempre se sirve merluza rebozada). Las legumbres son otros de los grandes olvidados en la alimentación del escolar.

Sin embargo, aquello de lo que no se debe abusar es precisamente lo que más abunda en las bandejas de los escolares, los alimentos precocinados y las frituras. No se debe abusar de preparaciones grasas como fritos, rebozados o empanados, por lo que se recomienda no servirlos más de dos veces a la semana.

De postre, lo mejor es la fruta fresca, que se debe servir más de dos veces a la semana, al igual que los lácteos sencillos, que nada tienen que ver con los bizcochos, helados…, en definitiva, postres dulces que no se deben tomar más de dos veces a la semana.

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