Análisis del cabello permitiría detectar trastornos alimentarios
R.Health a martes 31 de octubre de 2006
Cada cabello contiene un registro de los hábitos alimentarios personales, algo que permitiría a los médicos diagnosticar los trastornos alimenticios objetivamente, indicó un estudio preliminar.
Científicos de la Brigham Young University desarrollaron una prueba que permitiría diagnosticar la anorexia y la bulimia al analizar el contenido de nitrógeno y carbono de unos pocos cabellos.
En este momento, el diagnóstico de esos trastornos surge en gran parte de la honestidad del paciente sobre sus hábitos alimentarios y la imagen corporal. Ese es un gran obstáculo porque las mujeres con anorexia o bulimia suelen negar el problema.
Una medición objetiva como la que aportaría la nueva prueba capilar ayudaría a confirmar una sospecha de trastorno alimentario y a controlar la recuperación del paciente, indicó el equipo dirigido por el doctor Kent A. Hatch.
Los investigadores de la universidad ubicada en Provo, Utah, publicarán los resultados de la investigación en Rapid Communications in Mass Spectrometry.
Para que el cabello crezca, ciertas proteínas se concentran en la raíz y la dieta influye en la composición de esas proteínas. De modo que cada cabello contiene básicamente un registro de la alimentación en el tiempo.
Para el estudio, los científicos midieron los niveles de carbono y nitrógeno en las muestras capilares de 20 mujeres con anorexia, bulimia o ambas condiciones, y de 23 mujeres saludables.
Los expertos hallaron que la prueba logra identificar los trastornos alimentarios en un 80 por ciento de los casos.
La prueba debe ajustarse antes de llevarla a la práctica clínica, indicaron los científicos. Pero este éxito preliminar es promisorio, añadió el equipo.
"Creemos que el estudio demuestra que el método ya es bastante sólido", dijo Hatch en un comunicado.
Mientras que existen ciertas formas objetivas de diagnosticar los trastornos alimentarios, como el muy bajo peso en la anorexia, mucho depende de la capacidad de los pacientes para reconocer y admitir el problema, señaló Hatch.
"Esta prueba tiene el potencial de ofrecer parámetros objetivos y biológicos para diagnosticar los trastornos alimentarios", concluyó el especialista.
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