El alcohol se absorbe después de su ingestión, en el tubo digestivo, el 20% lo hace en el estómago y el resto pasa al
intestino delgado.
La absorción depende del grado del alcohol, a más grado la absorción es más rápida. El alcohol comienza a absorberse a los diez minutos de su ingestión y alcanza su concentración máxima a los 30-60 minutos. De aquí pasa a la sangre y se distribuye por todos los tejidos del organismo, alcanzando su máxima concentración en la corteza cerebral.
Tarda en desaparecer de la sangre unas tres horas, pero este
período de tiempo se puede alargar hasta seis horas.
La eliminación del alcohol comienza inmediatamente después de su administración. Sólo pequeñas cantidades se eliminan sin modificar a través del riñón, de la respiración y del sudor. El
metabolismo del alcohol se realiza en el hígado en el 90% del alcohol ingerido.
Suele comenzar al despertar con temblores de manos sobretodo, lengua, sudores matutinos,
náuseas y vómitos, ansiedad, irritabilidad. Dura de una semana a diez días y se caracteriza por:
- Temblor alcohólico.
- Alucinaciones alcohólicas.
- Crisis convulsivas.