Un
absceso epidural es una acumulación localizada de pus, generalmente producida por una
infección bacteriana, en el espacio comprendido entre el
cráneo o las vértebras y la duramadre, la membrana exterior de las tres (meninges) que cubren el cerebro y la médula espinal.
Un
absceso de la médula espinal produce pérdida de fuerza muscular en las piernas y entumecimiento en toda la parte inferior del cuerpo, mientras que un
absceso en el cerebro puede producir síntomas parecidos a la apoplejía. La
duramadre es ligada a los huesos colindantes, con lo que se consigue evitar que el
absceso se propague a un área extensa y dañe más
tejido nervioso. Actualmente, los abscesos epidurales son extremadamente raros, puesto que los antibióticos pueden tratar eficazmente las infecciones que solían producirlos, como la sinusitis.