La espera, de por sí, lo más difícil de superar para algunos pacientes
Reuters a martes 16 de mayo de 2006
Cualquiera que haya esperado con pavor que le hagan un tratamiento de conducto podría encontrar algún alivio en los resultados de un nuevo estudio por imágenes del cerebro. Investigadores de Estados Unidos aseguraron que para algunas personas, la espera es de por sí lo más difícil de soportar, y descubrieron que alguna distracción podría ayudar a superar ese momento de tensión
En el estudio, publicado en la revista Science, el equipo de especialistas utilizó una técnica llamada imagen de resonancia magnética (IRM) funcional para investigar los mecanismos neurales del miedo, específicamente la agonía de esperar un procedimiento doloroso.
El trabajo demostró que entre 32 voluntarios que aceptaron sufrir un conjunto de descargas eléctricas en los pies, algunos tenían tanto miedo a cada descarga que optaban por recibir una descarga mayor para poder superarla más rápido.
Esos participantes, denominados "miedosos extremos", mostraron una mayor actividad en una región del cerebro relacionada con el dolor y la atención.
Los resultados de la investigación indican que el miedo no sólo surge a partir del simple temor, sino de la atención que el cerebro presta al suceso desagradable, señalaron los investigadores.
"El miedo es aún peor que el propio suceso", dijo el doctor Gregory S. Berns, autor principal del estudio y profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Escuela de Medicina de Atlanta.
Según explicó Berns los resultados del estudio por imágenes del cerebro son "buenas noticias", porque muestran que los miedosos extremos pueden hacer algo para aliviar el problema: encontrar una distracción, como la meditación, el ejercicio u otra actividad, para dejar de prestar atención anticipada al suceso.
Para el estudio, Berns y sus colegas tomaron imágenes cerebrales de los voluntarios que aceptaron recibir descargas eléctricas en el pie.
Primero, antes de cada descarga, se les dijo a los participantes cuán intensa sería(el 60 por ciento de su umbral de tolerancia máxima, por ejemplo) y cuánto deberían esperar para recibirla.
En una segunda vuelta, se le dieron opciones a los participantes sobre cómo podía realizarse cada descarga, con las características del voltaje y la duración.
En este caso, podían elegir entre recibir una descarga al 90 por ciento de su tolerancia máxima en 3 segundos o una al 60 por ciento en 27 segundos.
De los 32 voluntarios, nueve(los miedosos extremos) eligieron la descarga mayor para evitar la espera.
Si bien esto puede parecer ilógico para muchas personas, para los miedosos extremos tiene sentido evitar una espera angustiante, dijo Berns.
Y fue este grupo de miedosos extremos el que tuvo una elevada actividad en la matriz del dolor del cerebro durante la espera de la descarga, en especial en las áreas relacionadas con la atención pero no en las vinculadas con el temor y la ansiedad.
En otras palabras, los miedosos extremos prestaban más atención a sus pies que los "miedosos leves".
Por lo tanto, encontrar una distracción puede ser la mejor forma para los miedosos extremos de lidiar con la espera de un procedimiento médico, señaló Berns.
Esto es algo que muchas personas conocen "subjetivamente", pero los nuevos resultados aportan el fundamento cerebral, concluyó el investigador
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