Algunos estudios asocian un mayor nivel educativo con un retraso de la aparición del Alzheimer
Almudena Cortés a viernes 08 de agosto de 2003
En los últimos años se está demostrando que los factores de riesgo cardiovascular como la diabetes o la hipertensión arterial incrementan el riesgo de padecer Alzheimer, también se está debatiendo sobre el papel que puede desempeñar la educación en la aparición de esta enfermedad.
El Alzheimer constituye una de las enfermedades con mayor impacto socio-sanitario. Alrededor del 5 por ciento de la población mayor de 65 años sufre esta enfermedad cuya prevalencia aumenta de forma proporcional con la edad. Es este dato, la edad, el que representa uno de los principales factores de riesgo de esta enfermedad, sin embargo, en los últimos años se han perfilado otros factores que influyen en la presencia de la misma. Uno de estos factores son los genéticos, que determinan que personas con antecedentes de enfermedad tengan una mayor posibilidad de sufrirla. Además, actualmente se está debatiendo sobre el papel que puede desempeñar la educación en la aparición de esta patología. No está todavía definido, pero parece que un mayor nivel educativo se asocia con un retraso en la aparición del Alzheimer.
En opinión del Dr. Jesús María López Arrieta, del servicio de Geriatría del Gregorio Marañón de Madrid, las medidas de prevención de esta enfermedad se deberían orientar en tres direcciones:
Por un lado, evitar los factores de riesgo cardiovascular, en especial el tabaco, la obesidad y el consumo de ácidos grasos; por otro lado, promover una dieta sana que incluya alimentos con antioxidantes y, finalmente, estimular la educación. Otro aspecto importante para el tratamiento de esta enfermedad es la concienciación de la población para que acuda al médico ante la aparición de su primer síntoma: la pérdida de memoria. Un tercio de la población con Alzheimer no acude nunca al médico, ya que identifican los síntomas como propios del envejecimiento; esta falta de diagnóstico precoz y terapia explica en cierta medida el bajo control de esta patología.
En un primer momento los trastornos producidos por el Alzheimer son leves y pasan desapercibidos, pero en un periodo entre seis y doce meses se hacen más frecuentes y se van alterando otras capacidades cognitivas y funcionales, como el lenguaje o la posibilidad de desarrollar actividades diarias. Por eso es importante acudir al médico lo antes posible, ya que la mayoría de los pacientes acuden cuando ya se han perdido muchas capacidades, por lo que la actuación de los médicos es ya limitada.
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