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Mayor satisfacción de los pacientes con el tratamiento

Raquel Huebra a martes 09 de marzo de 2004

organos Especialistas españoles en aparato digestivo han debatido en La Toja, (Pontevedra), sobre el tratamiento de la Enfermedad por Reflujo Gatroesofágico (ERGE) y la potencia de los nuevos fármacos disponibles. Según se ha puesto de manifiesto en este encuentro, al tratamiento clásico con omeprazol, se añade ahora un nuevo fármaco de mayor potencia y biodisponibilidad, que actúa también sobre la bomba de protones inhibiendo la secreción ácida del estómago.

Se trata del esomeprazol (Nexium), desarrollado por una conocida compañía farmaceútica que descubrió omeprazol, el primer inhibidor de la bomba de protones (IBP) que abrió una nueva era en el área gastrointestinal. El esomeprazol está compuesto por un solo isómero de los dos que conforman el omeprazol, y esta configuración es la responsable de las ventajas que ofrece como fármaco respecto a otros IBPs. El doctor Juan V. Esplugues, farmacólogo de la Universidad de Valencia, explica las ventajas del esomeprazol frente a los inhibidores de la bomba de protones (IBPs) clásicos de la siguiente manera: Lo singular del esomeprazol es que tiene una mayor biodisponibilidad, ya que se metaboliza más despacio que el omeprazol y, a igual dosis, se consigue un efecto terapéutico mayor. Además, es más potente y más predecible en su respuesta, por lo que resulta más eficaz en la ERGE, donde la demanda de un antisecretor potente es muy alta.

La esofagitis por reflujo se define como la existencia de una lesión localizada en la mucosa del esófago, que aparece como consecuencia del reflujo. Al ser una lesión anatómica se diagnostica principalmente visualizándola por endoscopia. Pues bien, en este sentido, según la experiencia del doctor Luis Rodrigo, jefe de servicio de aparato digestivo del hospital de Oviedo, en el tratamiento de la esofagitis aguda, el esomeprazol presenta también claras ventajas sobre el resto de los IBPs: Tanto en términos de cicatrización endoscópica, especialmente en los casos más graves, como en a la remisión de los síntomas clínicos y en la rapidez de la respuesta, el esomeprazol presenta una ventaja clara frente al omeprazol y al lansoprazol, siendo más potente y rápido en la respuesta que los IBPs clásico. La dosis de esomeprazol aconsejada en la fase aguda es de 40 mg al día durante 8-12 semanas en una sola toma al día. Posteriormente se realiza un tratamiento de mantenimiento de 20 miligramos al día en una sola toma diaria.


En la actualidad, esomeprazol es el único fármaco aprobado en el tratamiento de mantenimiento a demanda. El tratamiento a demanda consiste en que es el propio paciente quien decide cuándo tomar el medicamento, en función de la aparición de los síntomas o si prevé la aparición de los mismos ante un factor desencadenante concreto como puede ser una comida copiosa. En este sentido, los estudios realizados en el tratamiento a demanda con esomeprazol, no pautado de forma estándar, demuestran que la dosis media que resulta es de 1 comprimido cada 3 días, lo que reduce el gasto del tratamiento de mantenimiento a un tercio.

El doctor Enrique Domínguez, del hospital de Santiago de Compostela, indicó que hasta el 90 por ciento de los pacientes están satisfechos con este tipo de tratamiento a demanda esto se debe, a que es el propio paciente, quien en función de sus propios ritmos de vida y características, adapta el tratamiento a sus necesidades y esto hace que la satisfacción obtenida por el control de los síntomas sea mayor.

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